Es difícil comenzar a escribir sentimientos cuando éstos
van precedidos de semejante titular. Me limitaré a acariciar maternalmente la
ligera capa superficial que recubre al magmático corazón de todo sentimiento.
De poco sirve intentar describir los todopoderosos
vínculos afectivos creados entre un hijo y un padre. El sumatorio de todos esos
momentos de complicidad, de alegría compartida y de afecto mutuo ridiculizaría
al más efusivo de los besos. Ningún abrazo presente podría abarcar todos los
guiños, sonrisas y pasiones acumuladas durante casi cincuenta años. Acaso
importa ya que su exiguo latido vaya perdiéndose en la neblina de su mente…
Nimios serán los pésames, las conmemoraciones y los tributos. Yo sé que mi mejor
tributo será su memoria, su legado y su bondad contagiosa. Y también sé que un
día tal que hoy, será mi hijo quien orgulloso alce fulgurante la misma antorcha
de sentimientos incandescentes.
Sobran las palabras.
El 16 de noviembre del 2018 el corazón de un gran hombre se cansó de latir. Una persona anómina como tantas otras, pero son estas preciadas vetas de bondad y humiltad las que avivan la vida y hacen que todas mis palabras vayan bañadas de cariño.
ResponderEliminar