miércoles, 9 de noviembre de 2016

Opinión Pública, Opinión Publicada y Opinión Votada

Analicemos por un momento cómo gestionan nuestras llamadas sociedades avanzadas la información concerniente a la opinión del pueblo. De entrada los resultados recientes tan sólo en este año 2016 no dan lugar a muchas dudas ya que los sistemas analíticos empleados en predecir los deseos populares han dejado mucho que desear para muchos ciudadanos. Tan sólo hay que centrar la atención en las sorprendentes victorias tanto del Brexit como de Trump. Sin duda el término "sorprendente" no es aplicable a todo el mundo pero no es menos cierto que ambos resultados han sorprendido a un porcentaje de la población demasiado grande para ser hechos que acontecen en una sociedad con unas tecnologías de la información tan avanzadas. Esto es un hecho y por lo tanto cabe preguntarse cuáles son las causas de dicha desviación.
Empecemos por la opinión publicada, tanto sonora como escrita. Son muy diversas las editoriales de los medios de comunicación actuales y todas y cada una de ellas sirven a unos intereses particulares de índole variable. Entre estos intereses se combinan los de carácter ideológico con los de carácter económico en mayor o menor grado. Esta es una razón por la cual hay encuestas demoscópicas que viran a un lado o a otro dependiendo de qué intereses sirvan, con el supuesto fin de influir sobre una opinión pública. Éste es un factor que sin duda contribuye a la distorsión de una realidad ya de por sí compleja. Hasta aquí llegan las potenciales influencias de los medios de comunicación fuertemente establecidos y con ello su manto de poder que abriga a la sociedad en general. Sin embargo nuestro concepto personal de opinión pública no viene sólo influenciado por la opinión publicada sino por el sumatorio de opiniones de nuestros círculos sociales. Es posible incluso que la influencia de nuestros círculos sociales, tanto familia y amigos como redes sociales, sea más fuerte que la de la información publicada. Asumiendo que nuestros principios básicos sobre libertad o derechos son compartidos por la mayoría de nuestro entorno más cercano, no sería sorprendente entonces que erremos o acertemos en bloque, dependiendo de la afinidad a nuestra particular asociación de ideas. Éste pudiera ser otro elemento de distorsión que aleje nuestras predicciones de la realidad. 
Aún con todo lo expuesto anteriormente, el elemento que probablemente más interfiera con una buena predicción final sobre la voluntad de las masas pudiera ser intentar analizar la complejidad del pensamiento humano de manera simplificada al máximo exponente basándose en un yo íntimo e individual. En matemáticas, el sumatorio de eventos individuales tiene una relación directa y precisa sobre el comportamiento colectivo de los sucesos y sus probabilidades. La estadística es la ciencia que gobierna esta disciplina y pertenece a una ciencia exacta porque los eventos tenidos en cuenta también son exactos. En este contexto, en una caja se puede introducir un número conocido de bolas negras y blancas y automáticamente las probabilidades aleatorias de extracción son descritas de manera precisa. Seguro que más de un matemático se ha rasgado las vestiduras al oír que alguien da un carácter científico a los ensayos demoscópicos en nuestro panorama político. Sencillamente, las variables muestrales son tan numerosas y descontroladas que no pueden formar parte de fórmulas matemáticas y presuponerse el rigor del que éstas están dotadas. Oímos con frecuencia a nuestros políticos decir que el pueblo ha decidido esto o lo otro, cuando en realidad esa es una interpretación como otra cualquiera de los resultados. Si acaso es el sistema implantado quien sugiere tales apreciaciones. Y es que aquí no hay bolas blancas o negras. Cada persona tiene un pensamiento único, particular y cargado de matices y suposiciones sobre un tema determinado y por lo tanto una supuesta tendencia colectiva difícilmente puede describir con fiabilidad las incontables opiniones personales tomadas de manera individual. Sólo en España, si todos los ciudadanos tuviesen voz y voto, nos encontraríamos con 47 millones de tonalidades de bolas grises para meter en la caja y algunos todavía se preguntan en qué nos hemos equivocado con las encuestas...

martes, 1 de noviembre de 2016

Givers & Takers

Desde que nacemos nos encontramos absorbiendo información de manera compulsiva y cuando no es por interés o aprendizaje lo hacemos  de manera inadvertida alimentando continuamente nuestro subconsciente. Cuando la información viene de lo que consideramos fuentes fiables, la ingerimos como cierta, sin pasar siquiera por nuestro laboratorio mental, un perpetuo procesador de lógica. Del mismo modo, cuando nuestro laboratorio mental se ve influenciado por hechos falsos, produce prejuicios. Por otro lado, cuando la información recibida procede de nuestro entorno cercano se diría que la diéramos más importancia, quizás fruto de una reminiscencia del instinto de supervivencia. Nos alarma más un atropello dos calles más abajo que un demoledor terremoto en China y no digamos ya a la explosión de una supernova, catalogado éste como el hecho más virulento de nuestro universo.
Pero nosotros seguimos absorbiendo vida en un alarde de derroche de receptores y de procesadores automáticos. Millones de sinapsis por segundo garantizan el funcionamiento de la máquina y es remarcable que somos nosotros quien elegimos qué motor montar, desde el motor mental más mediocre hasta el más prodigioso. Claro que no hay un claro referente para clasificar a nuestro motor mental entre estos dos extremos, pero opino que las mentes que sólo absorben información están entre las más comunes, mientras que aquellas que también vierten y crean nueva información son mentes más ávidas contribuyendo así a una evolución más rápida del ser humano. Podríamos clasificar a las personas de manera simplista como dadores y tomadores  (givers & takers) dependiendo del grado de contribución al conocimiento y creatividad vertido a la sociedad. Cuando un cazador de una tribu amazónica inventa un sistema para atrapar ranas y se lo enseña a sus hijos, está indudablemente siendo un giver independientemente de que el sistema transcienda más allá de sus dominios. Cuando un ingeniero suizo, igualmente afanado en el conocimiento de su arte observa las espinas del fruto de un cardo y sus propiedades de agarre, nace el velcro, producto con una trascendencia indiscutible en nuestros días. Ambos personajes serían sin lugar a dudas givers pero hay una dimensión de oportunismo que es primordial en la trascendencia de lo novedoso. Un giver visionario no sólo tiene un espíritu creador sino que tiene también la inquietud de buscar un campo abonado donde crecer su semilla. Cuanto más avanzan las sociedades en sus tecnologías de comunicación mayores son las posibilidades de que germine una semilla pero serán muy pocas las que alcancen a ver la luz del sol.

Are you a giver or a taker?

sábado, 13 de febrero de 2016

España partida en cuatro por una espada

España partida en cuatro por una espada,
eterna historia que no se acaba
que hiere sólo el mirarla.
Por qué surcando el cielo nos estrellamos,
sin entenderlo nos destrozamos
en platós sentados sin conversar.

España partida en cuatro por una espada,
la peste negra que nos alcanza,
qué pena mi pueblo en las plazas.
Quisiera poner mi voto y pongo andanadas
que casi siempre son manada
cuando no se enfrentan al popular.

España partida en cuatro por una espada,
a veces pobre y siempre arrastras,
naranja, malva, rosa, ave alada.
Corruptos omnipresentes nos acompañan
y nuestras casas hipotecadas
a fin de mes todos igual.

España partida en cuatro por una espada
de fuera a dentro desmenuzada,
furor intenso, sal, dale caña.
Quién puso corazón ciego mientras me engañas,
nos dejó pobres, nos quitó pagas
nos trajo el ave y subió el pan.

España partida en cuatro por una espada,
hecha jirones ya todos mandan,
quererte tanto me cuesta el alma.
¿Podemos los ciudadanos más populares
ser más sociales como en los bares
y acabar con este maldito mal?

                                                                                                                        R. Hernan

* Cualquier parecido con las canciones de Ana o de Belén es pura coincidencia.

OVNI: Otra Visión No Indeseada.

Cuando genuinamente confesamos estar siendo testigos de un momento inédito al observar un Objeto Volador No Identificado, ineludiblemente nuestro subconsciente se está deslizando sutilmente hacia una predisposición de deseo que a la postre engrosará el colectivo de avistamientos populares. Puesto en otras palabras, muy probablemente estaremos presenciando "Otra Visión No Indeseada". Bajo un punto de vista psicológico, este argumento bien podría nutrir de sentido común los cuantiosos avistamientos sobre los que se dan cuenta diariamente a lo largo de toda la piel de nuestro planeta pero sin duda ello tampoco constituye ninguna prueba científica que rebata la existencia de visitas extraterrestres. Vaya por delante que la gran mayoría de estos sucesos pueden ser explicados con meridiana claridad mediante intervenciones terrestres bien humanas o naturales, pero que siempre existe un número reducido de casos de mayor complejidad de entendimiento.

Impregnémonos ahora de un poco de lógica y echemos mano de unos sencillos cálculos físicos que tan sólo pretenden arrojar algo de luz sobre mentes abiertas a un umbral básico de alumbramiento. Empecemos por reseñar que la estrella más cercana a nuestro sistema solar es Proxima Centauri y está a poco más de 4 años luz de distancia. Ahora imaginemos que nuestros intrépidos visitantes pudieran viajar en sus flamantes platillos volantes a velocidades cercanas a 3000 km/s de forma que en un sólo segundo recorrerían la distancia entre España y Finlandia. Esto significaría que si esta noche observásemos un OVNI con ocupantes que viniesen de la estrella más cercana al sol y viajando a 3000 km/s, estos ocupantes hubiesen partido de su sistema solar el día que nació Cervantes, es decir hace más de 400 años terrestres y aún les quedaría un largo retorno a casa. Añadamos al ejemplo la necesidad de un combustible, víveres y una longevidad vital extraordinaria... Claro que siempre hay mentes más imaginativas que pudieran conjeturar que viajando por agujeros negros se podrían tomar atajos en el sistema espacio/tiempo tal y como advirtió hipotéticamente Einstein en su consolidada teoría de la relatividad. En este caso, la boca de metro de entrada pudiera estar situada en cualquier agujero negro de nuestro vasto universo, sin embargo la boca de salida se me antoja distante a nuestro planeta. Conocemos la existencia de un agujero negro masivo en el centro de nuestra galaxia, pero mucho me temo que un agujero negro más cercano que Proxima Centauri sería inimaginablemente devastador para nosotros.

Por reducción al absurdo nos encontramos finalmente ante la última posibilidad por la cual los visitantes serían vecinos próximos con quienes estaríamos compartiendo el mismo sol de cada mañana. Probablemente no sea descabellado eliminar los planetas gaseosos Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, pues su contenido es básicamente hidrógeno y helio, un menú muy limitado para la formación y sustento de vida y sus temperaturas son tan frías que excluirían cualquier metabolismo molecular. Por otro lado, Mercurio tiene fluctuaciones bestiales de Tª entre 465ºC y -184ºC y Venus posee una Tª media de 449ºC, ideal para fundir materia pero no para albergar vida. No es en vano que por lo tanto sea Marte el candidato más popular para el fenómeno marciano, si bien el planeta rojo no alberga muchos rincones inexplorados ya por el hombre y no se ha detectado rastro de hipotéticas civilizaciones pertenecientes a una tecnología necesariamente superior a la nuestra. Por otro lado, si hubiese vida en Marte en un estado evolutivo superior al nuestro, aparte de lo relevante del hallazgo, ello nos llevaría a intuir que muchos sistemas estelares con planetas asociados pudieran ser potencialmente un campo fértil para la consecución de vida inteligente.  Sin embargo, a fecha de hoy, ni si quiera hemos intuido la formación de macromoléculas como pilares de vida más allá de nuestros confines terrestres con lo que sólo nos queda seguir sembrando esperanza en nuestras mentes para ineludiblemente seguir recogiendo incertidumbres.