sábado, 15 de agosto de 2015

Sobran las palabras

Es difícil comenzar a escribir sentimientos cuando éstos van precedidos de semejante titular. Me limitaré a acariciar maternalmente la ligera capa superficial que recubre al magmático corazón de todo sentimiento.

De poco sirve intentar describir los todopoderosos vínculos afectivos creados entre un hijo y un padre. El sumatorio de todos esos momentos de complicidad, de alegría compartida y de afecto mutuo ridiculizaría al más efusivo de los besos. Ningún abrazo presente podría abarcar todos los guiños, sonrisas y pasiones acumuladas durante casi cincuenta años. Acaso importa ya que su exiguo latido vaya perdiéndose en la neblina de su mente… Nimios serán los pésames, las conmemoraciones y los tributos. Yo sé que mi mejor tributo será su memoria, su legado y su bondad contagiosa. Y también sé que un día tal que hoy, será mi hijo quien orgulloso alce fulgurante la misma antorcha de sentimientos incandescentes.


Sobran las palabras.