sábado, 13 de febrero de 2016

OVNI: Otra Visión No Indeseada.

Cuando genuinamente confesamos estar siendo testigos de un momento inédito al observar un Objeto Volador No Identificado, ineludiblemente nuestro subconsciente se está deslizando sutilmente hacia una predisposición de deseo que a la postre engrosará el colectivo de avistamientos populares. Puesto en otras palabras, muy probablemente estaremos presenciando "Otra Visión No Indeseada". Bajo un punto de vista psicológico, este argumento bien podría nutrir de sentido común los cuantiosos avistamientos sobre los que se dan cuenta diariamente a lo largo de toda la piel de nuestro planeta pero sin duda ello tampoco constituye ninguna prueba científica que rebata la existencia de visitas extraterrestres. Vaya por delante que la gran mayoría de estos sucesos pueden ser explicados con meridiana claridad mediante intervenciones terrestres bien humanas o naturales, pero que siempre existe un número reducido de casos de mayor complejidad de entendimiento.

Impregnémonos ahora de un poco de lógica y echemos mano de unos sencillos cálculos físicos que tan sólo pretenden arrojar algo de luz sobre mentes abiertas a un umbral básico de alumbramiento. Empecemos por reseñar que la estrella más cercana a nuestro sistema solar es Proxima Centauri y está a poco más de 4 años luz de distancia. Ahora imaginemos que nuestros intrépidos visitantes pudieran viajar en sus flamantes platillos volantes a velocidades cercanas a 3000 km/s de forma que en un sólo segundo recorrerían la distancia entre España y Finlandia. Esto significaría que si esta noche observásemos un OVNI con ocupantes que viniesen de la estrella más cercana al sol y viajando a 3000 km/s, estos ocupantes hubiesen partido de su sistema solar el día que nació Cervantes, es decir hace más de 400 años terrestres y aún les quedaría un largo retorno a casa. Añadamos al ejemplo la necesidad de un combustible, víveres y una longevidad vital extraordinaria... Claro que siempre hay mentes más imaginativas que pudieran conjeturar que viajando por agujeros negros se podrían tomar atajos en el sistema espacio/tiempo tal y como advirtió hipotéticamente Einstein en su consolidada teoría de la relatividad. En este caso, la boca de metro de entrada pudiera estar situada en cualquier agujero negro de nuestro vasto universo, sin embargo la boca de salida se me antoja distante a nuestro planeta. Conocemos la existencia de un agujero negro masivo en el centro de nuestra galaxia, pero mucho me temo que un agujero negro más cercano que Proxima Centauri sería inimaginablemente devastador para nosotros.

Por reducción al absurdo nos encontramos finalmente ante la última posibilidad por la cual los visitantes serían vecinos próximos con quienes estaríamos compartiendo el mismo sol de cada mañana. Probablemente no sea descabellado eliminar los planetas gaseosos Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, pues su contenido es básicamente hidrógeno y helio, un menú muy limitado para la formación y sustento de vida y sus temperaturas son tan frías que excluirían cualquier metabolismo molecular. Por otro lado, Mercurio tiene fluctuaciones bestiales de Tª entre 465ºC y -184ºC y Venus posee una Tª media de 449ºC, ideal para fundir materia pero no para albergar vida. No es en vano que por lo tanto sea Marte el candidato más popular para el fenómeno marciano, si bien el planeta rojo no alberga muchos rincones inexplorados ya por el hombre y no se ha detectado rastro de hipotéticas civilizaciones pertenecientes a una tecnología necesariamente superior a la nuestra. Por otro lado, si hubiese vida en Marte en un estado evolutivo superior al nuestro, aparte de lo relevante del hallazgo, ello nos llevaría a intuir que muchos sistemas estelares con planetas asociados pudieran ser potencialmente un campo fértil para la consecución de vida inteligente.  Sin embargo, a fecha de hoy, ni si quiera hemos intuido la formación de macromoléculas como pilares de vida más allá de nuestros confines terrestres con lo que sólo nos queda seguir sembrando esperanza en nuestras mentes para ineludiblemente seguir recogiendo incertidumbres.

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