Como las teorías son gratuitas y este blog también, no ha mucho tiempo, una banal teoría vino a posarse en mi mente simplona y ahora la plasmaré aquí, a riesgo de que se me tilde de osado o a lo peor de perturbado. Claro que no se le puede ni elevar a categoría de teoría, tan solo pretendo lanzar un singular punto de vista y que con suerte caiga en una mente abonada, así crezca una pequeña reflexión.
Se saben pocas cosas ciertas de nuestro Universo, pero el poder deductivo del hombre junto con su afición a la observación nos ha llevado a establecer conceptos que todos aceptamos y comprendemos. Algunos de estos conceptos son tan sencillos como lo que nos enseñó Képler sobre la translación de los planetas alrededor del sol hasta algo más complicado como la expansión actual del Universo desde el supuesto Big Bang. ¿Pero alguien sabe quién invento el tiempo? Este es un concepto que nos ha venido dado desde que el hombre es hombre y está incrustado en nosotros casi tanto como nuestros genes. Lo que sin duda es evidente es que el tiempo no es algo material, y por lo tanto no lo podemos percibir con ninguno de nuestros sentidos. Se acerca por lo tanto más a un acto de fe, pero a diferencia del concepto de Dios, el tiempo encaja perfectamente en nuestras ecuaciones físicas y por lo tanto explica fehacientemente la realidad que nos acontece. Pero el concepto tiempo va aun mas allá de las ecuaciones, penetra en el corazón del sentido común de las personas y eso le convierte en un concepto imponderable. Sin embargo, se me antoja que este universo y la existencia en general se pueden explicar también usando unidades estrictamente espaciales, sin por ello tener que recurrir a los segundos. Al fin y al cabo, lo único que existe es el presente, ¿verdad?
Tomemos como ejemplo un punto fijo en este pequeño planeta como puede ser la Torre Eiffel. De todos es sabido que dicho punto sigue un movimiento rotacional terrestre que a su vez viaja translacionalmente alrededor del sol, tardando un año exacto en recorrer dicha distancia. Lo que no sabe todo el mundo es que sólo dentro de nuestro sistema solar, la Torre Eiffel llega a viajar sólo en ese año una distancia superior a 937 millones de Km. Claro que esta distancia es insignificante si tenemos en cuenta que todo el sistema solar está a su vez girando con la galaxia y todo indica que las galaxias son expansivas según la famosa teoría de la expansión del Universo. En resumidas cuentas, resulta que la Torre Eiffel esta desplazándose a una velocidad vertiginosa y más bien constante por el Universo. En un ejercicio de imaginación, si pudiéramos ver la estela trazada por la torre, veríamos un enmarañado desplazamiento expansivo lleno de piruetas rotaciones y translacionales. Es por lo tanto un ejercicio mental sencillo el constatar que cualquier objeto deja una impronta espacial imaginaria a lo largo y ancho de este Universo. Y sí, la impronta es imaginaria, en la misma medida que lo es el tiempo! Cuando Aníbal cruzó los Pirineos con sus elefantes, lo hizo en el año 218 a.c. Sin embargo, de igual manera se podría hacer referencia a ese momento indicando unas coordenadas espaciales universales coincidentes con la situación de nuestro planeta en aquel preciso momento, dato este altamente complejo y desconocido por el hombre, pero no por ello tan real y evidente como la vida misma. De esta manera, cualquier acontecimiento datado en el que podamos pensar se le podría referenciar mediante su coordenada cósmica en vez de hacer uso del tiempo. Por ejemplo, yo nací en el punto X24.2210 Y39.4577 Z16.0035 de nuestra galaxia (quedémonos en la galaxia para ser “más” prácticos), es decir en 1967. Claro que este punto es arbitrario porque me lo acabo de inventar, pero 1967 no deja de ser menos arbitrario ya que está referenciado a un número de vueltas planetarias de un recóndito planeta estelar a partir del nacimiento en dicho planeta, de un ser llamado Jesucristo. ¿Se puede pedir más en el mundo de la arbitrariedad?
Lo creamos o no, el tiempo no existe, y sin embargo aún hay compañías por ahí que nos siguen vendiendo relojes a precio de oro… Qué gran estafa!
En Santullan a 28/Agosto/2011 … o para los que me han entendido, Coordenada Galáctica: X24.2211 Y39.4578 Z16.0037
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