Últimamente me he dedicado a observar como un búho nuestro panorama político. Nunca me he involucrado y las veces que he votado he emitido mi voto en blanco, tanto como la luna llena. Últimamente despliego mis pabellones auditivos con más frecuencia que la habitual y los dirijo especialmente a nuestra clase política. Está claro que no soplan vientos favorables en nuestra economía y cuanto más arrecia el viento, más se azuza el espectáculo que dan nuestros gobernantes. Yo francamente nunca he hecho uso de la palabra para lapidar a uno u otro gobierno, tal y como se puede suponer por mis votos en blanco. Tampoco he tenido un especial interés en que gobiernen los unos, los otros o los más minoritarios. Cuando se expresan públicamente, se diría que la gran mayoría luchan por lo mismo, crear empleo, mejorar la sanidad, fortalecer nuestro sistema educativo, ser competitivos, cuidar el medio ambiente, sostenibilidad y tantas otras cosas en las que un ciudadano medio estaría de acuerdo. Parece que el fin lo tenemos más bien resuelto pero donde no nos ponemos de acuerdo es en los medios.
Poco después de instaurarse la democracia, nuestro país ha sufrido de un continuo cambio en la dirección política como si de un movimiento pendular se tratase. Lo peor quizás es que el sistema político que tenemos implantado por defecto, está abocado a la confrontación, a no ser constructivo, a no sumar fuerzas y para ser breve, a poner en evidencia nuestro auto-calificativo de Homo sapiens. Es comprensible que cada país haya tenido sus circunstancias históricas y que de ahí se hayan perfilado unas tendencias de pensamiento político que han llegado a madurar hasta ser lo que son en nuestros días. Sea un factor genético o influenciado, lo cierto es que muchos ciudadanos se decantan más hacia una tendencia política en concreto. Hasta aquí, lo puedo llegar a entender, pero lo que no acabo de digerir es por qué el sistema en sí ya utiliza el término "la oposición" como contraposición a quien ha salido elegido democráticamente. Lo lógico para un sapiens sería utilizar un término más sugerente y eficaz como "la alternativa", dado que parto de la premisa que la mayoría estamos de acuerdo de conseguir el mismo fin de una manera efectiva y a poder ser sin despilfarrar un dinero público.
No es sorprendente pues que bien metidos en el siglo XXI, muchos Homo sapiens hayan encontrado en las redes sociales su salida de la caverna y que miles de años después de la edad de la piedra se haya dado con un sistema de congregación multitudinaria que permite reivindicar y desahogarse a la vez bajo el mismo aliento. Manifestaciones públicas ha habido muchas en nuestro país y de diferentes credos, pero el hecho que revueltas sociales como las de 15M parezcan arbolar a priori una bandera en blanco, es algo que sin duda me ha llamado la atención. No es que impresione el número de movilizaciones alcanzado, sino más bien la simpatía que han generado en una gran parte de la población. Sin duda la olla a presión de la crisis, el paro y el panorama político han contribuido a este pequeño estallido y es en caliente como se logran las hazañas. Lo que aún no sabemos es si algo se logrará o seguirá todo igual, pero parece que a partir de ahora a una gran parte del pueblo le ha salido una lengua por donde canalizar un único mensaje de hastío y esto quizás no entraba dentro de los planes de ningún político.
Mi pregunta es la siguiente: cuando se habla de hastío y de querer cambiar el "sistema político", ¿a qué se hace referencia en concreto?
ResponderEliminar- ¿Eliminar la democracia y sustituirla por otro sistema de gobierno?
- ¿Modificarla y cambiar el modo de entenderla?
- ¿Dejarla como está e intentar erradicar el bipartidismo?
- ¿Quitar a los actuales partidos políticos y fundar otros nuevos?
- ¿Cambiar directamente a los políticos?
- ...
Hay tanta gente opinando, y es tan vago el concepto "sistema político", que no me queda nada claro.
Nos acercamos para conocer, pero luego no nos alejamos para comprender.
Lo siento Rober pero no estoy de acuerdo contigo cuando dices que la mayoría de los partidos luchan por lo mismo (crear empleo, mejorar la sanidad...) Eso es lo que nos prometen en sus campañas (porque es lo que la mayoría queremos), para conseguir nuestros votos. Pero después hacen lo que les dictan los grandes poderes económicos, es decir, son estos los que realmente gobiernan.
ResponderEliminarEn realidad no es necesario cambiar de sistema de gobierno sino que el que ya tenemos sea de verdad, que sea una democracia, con lo que ello implica.
Efectivamente, "...se diría que luchan por lo mismo" pero en realidad es muy probable que el objetivo nº1 sea la captura del voto como bien dices. El sistema actual de gobierno parece que abonase el campo para que una vez sembrada la semilla de la victoria (ganar las elecciones) florezcan las malas hierbas del poder y con ellas los grandes poderes económicos, diluyéndose de esta manera la voluntad del pueblo (democracia). ¿Es por ello que cada 4 u 8 años compramos un macetero nuevo? Efectivamente el sistema serviría si se aplicase una democracia más real y quizás más participativa. El problema es que hemos llegado a un punto más que probado donde el sistema por lo que fuera, no está funcionando.
ResponderEliminarSubrayemos lo de participativa...
ResponderEliminarQue cambiar que no cambiar, propuestas para un cambio.
ResponderEliminarhttp://despiertayactua.wordpress.com/2009/06/17/principios-fundacionales/